El objetivo es que los residentes de Irisasi puedan regresar a sus familias o pasar a un centro de acogida normalizado. Este centro, de 12 plazas, cuenta con un amplio ratio de educadores por menor.
27 de julio de 2006
El centro Irisasi, situado en Usurbil, atenderá a 12 jóvenes de entre 13 y 18 años con problemas de conducta graves, con el objetivo de proporcionales el apoyo social, terapéutico y educativo que necesitan para ayudarles a normalizar su situación y a integrarse plenamente en la comunidad. La diputada para la Política Social, Esther Larrañaga, ha inaugurado el centro esta mañana, junto con el Vicente Ortega, director general de CLECE, empresa que gestionará el recurso, y Ainara Rubert, directora de Irisasi. La Diputación Foral de Gipuzkoa destina a este servicio más de 720.000 euros al año.
Según ha exlicado la diputada, la puesta en marcha de este recurso responde a que, en los últimos años, se ha detectado un cambio importante en el perfil de los menores atendidos en los servicios sociales: Son mayores, adolescentes; con una problemática específica, asociada a familias desestructuradas, consumos habituales, dificultad para aceptar normas, límites y figuras de autoridad, así como carencias afectivas importantes.
Además, la apertura de Irisasi inaugura una serie de mejoras que vamos a introducir en los centros de menores que tenemos en Gipuzkoa, a fin de poder ofrecer una atención cada vez más individualizada y especializada
, ha añadido Larrañaga. En Gipuzkoa, existe una red de cerca de 200 plazas de acogimiento residencial, distribuidas en 20 pisos.
La dinámica de trabajo
Los residentes de este centro van a ser menores con trastornos de comportamiento, psicológicos y mentales. Tienen en común la dificultad para encajar en la sociedad y llevar una vida normalizada en familia, o en un piso de protección normalizado
, ha señalado Ainara Rubert, directora de Irisasi. No obstante, se pretende que, tras una estancia indefinida en este centro, los jóvenes puedan retornar con su familia o, en su caso, pasar a otro centro de acogida.
El trabajo que realizarán con los chavales los profesionales del centro, en su mayoría psicólogos, estará orientado a lograr la integración social, familiar y escolar o laboral de los chavales. Para ello, los jóvenes harán uso de recursos comunitarios como colegios, CIPs, centros de salud, recursos de ocio y tiempo libre etc. En el propio centro realizarán distintas actividades, como talleres de jardinería y agricultura, así como de relajación, expresión corporal o musicoterapia, entre otros.
Las familias de los chavales también van a estar implicadas en el trabajo terapéutico de los menores, ya que mantendrán un contacto constante y apoyo según las necesidades detectadas.
En este momento, hay dos chicos residiendo en Irisasi. El resto, se irán incorporando de forma paulatina hasta completar las 12 plazas.
Un elemento clave en Irisasi va a ser el amplio ratio de educadores por menor, 1 educador por cada 3 menores, lo que facilita que los chavales tengan una atención individualizada y muy cercana. En este sentido, Vicente Ortega, director general de CLECE, ha subrayado que queremos contar con una plantilla los más adecuada, profesional e implicada posible
.
Cuando la ocupación del centro sea completa, habrá 4 educadores de mañana, 4 de tarde y 2 de noche, durante los 365 días del año. En estos momentos están trabajando 8 de ellos. El equipo se completa con 1 directora, 1 psicóloga, y 1 auxiliar de cocina y limpieza: La empresa CLECE cuenta además con un gerente y una jefa del área social para Gipuzkoa, que supervisa al equipo.
La antigua casa del guarda
Irisasi se ubica en un edificio rehabilitado, propiedad de la Diputación, y que fue durante años casa del guarda. El coste del proyecto, incluida la remodelación del edificio y el equipamiento, ha ascendido a 1.028.441 euros. La casa tiene tres plantas y bajo cubierta, con una superficie útil de 616 metros cuadrados y una parcela exterior de 2.200 metros cuadrados.
En la planta sótano están los diferentes servicios del centro, como la cocina y el almacén de cocina, la lavandería, los vestuarios, la sala de calderas, el almacén y una sala para actividades.
En la planta baja, se ubican los despachos de la dirección y los educadores, la sala de reuniones, el aula de informática, el comedor, la sala de estar, un baño adaptado, una sala de visitas y otra de terapia.
En la primera, por su parte, se encuentran áreas comunes como una sala de estar y una zona de lectura, baños, el despacho del educador de noche, así como 4 habitaciones, dos de ellas individuales, y otras dos dobles. En la bajo cubierta se ubican otras 6 habitaciones, todas ellas individuales.